Cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor |
Aquel año eras diferente. Los horarios se establecían por el humor, por la luz, por las ganas de cuando te acabas de levantar. Pero sobre todo estaban atados a una anarquía incontrolable. Todo era distinto. Tu casa estaba llena de libros. Libros llenos de polvo. Tus amigas probaban maquillajes nuevos y en televisión todavía se podía ver el Súper Martes. Atilano, Super Piñeiro.
Los coches aparcaban fuera, en las calles, sin garaje. Algunos profesores todavía levantaban la mano. No aprendíamos nada, pero estudiábamos. Las mesas de terraza no ocupaban tanto espacio, y en los atascos de Mariñamansa no podías ver nunca el final. El final del cuento, el final de otro año.
Quedaban tres cines. Cuatro. Había........