La aldea que sigue estando debajo |
Pasa en toda época y toda geografía. Es la vida, que se va depositando en el paisaje. Primero las casas y callejas que, como escamas de sal, van formando un territorio vivido, el carácter de la tierra. Después, la revisión de los hombres, que proyectan sobre plano los sueños a medida de su propio tiempo. A veces con cierta comprensión, casi siempre con desprecio. Tal vez porque los humanos somos así, ignorantes, con poca oreja hacia lo que aún resuena y empeñados en alzar la voz para que esta sea la que ocupe todo el rango de frecuencias. Cosas, suponemos, de una humanidad todavía adolescente, empeñada en significarse, desde la idea hasta el tiralíneas con el que las ciudades se destruyen y construyen en una sucesión obsesiva por borrar todo testigo de lo anterior. El hombre lleva la guerra en el corazón. Una guerra contra el paisaje, contra las criaturas sensibles, contra sí mismo.
El hombre lleva la guerra en el........