Adiós a "comín como un cura" |
Manuel Fraga vio en su amigo, el también político gallego Pío Cabanillas, virtudes como su capacidad "para soplar y absorber al mismo tiempo". Ambos gozaban de la buena mesa e incluso el célebre restaurante madrileño Zalacaín introdujo en su carta el "búcaro Don Pío", unos huevos poché de codorniz con salmón ahumado y caviar como homenaje al expolítico de la Transición . Impensable en tiempos de ambos pedir que las sobras se las pusieran para llevar a casa. No veo yo a Don Manuel, asiduo del añorado restaurante compostelano Casa Vilas, pidiendo/exigiendo al camarero: "¡Mi querido amigo, póngame a la voz de ya el sobrante de este delicioso jarrete en una fiambrera!" Pero vivimos en los tiempos de la sostenibilidad y una nueva ley trata de limitar los desperdicios en el restaurante. En mi niñez esa legislación la aplicaban por mayoría absoluta mi madre y mi abuela: "Mentras non acabes todo non te levantas da mesa". Si caía un trozo de pan al suelo había que recogerlo y besarlo. Al terminar de comer, la habitual pregunta: "¿Cómo se dice?" "¡Alabado sea Dios!" A lo que ella respondía: "¡Por siempre bendito y alabado!"
Pasó a la historia eso de "quedei como un Pepe" o "comín como un cura". Fin a soplar y aspirar comiendo
Me parece bien que el Gobierno legisle contra los excesos de desperdicios de la comida pero a la basura se va parte de nuestra cultura. ¿Qué va a ser de nuestras enchentas? ¿Se imaginan una Festa do Cabrito, do Pulpo, dos Callos o Chuletón con remilgados comensales privándose de meterle una patada al colesterol y llevando los restos a casa? Eso es para forenses, no para los farturentos ourensanos. Adiós a "mollar a........