Lo hago muy bien

Es difícil establecer un diálogo sensato cuando el principal participante en ese intercambio de criterios dice de sí mismo: «lo hago muy bien». El amor propio es muy saludable si se mantiene bajo control y no se realizan exageradas proclamas públicas al respecto, porque permite equilibrar el estado de ánimo y solventar las situaciones complejas que se nos presentan en la vida. Pero deja de ser conveniente cuando quien se ama a sí mismo de forma desmedida es incapaz de evitar el riesgo de resultar ridículo.

El creador y maestro imbatible de ese........

© La Razón