El sacrificio de Montero

Lord Palmerston, que fue primer ministro británico en el siglo XIX, dejó para la historia una doctrina sobre las relaciones internacionales que aún perdura: «las naciones no tienen aliados eternos ni enemigos perpetuos; tienen intereses eternos y perpetuos». Tal verdad ha sido sintetizada en una cita más concreta: «en las relaciones internacionales no hay amigos, sino intereses». Pero resultaría simplificador dejar que esa enseñanza se limitase a los asuntos exteriores, porque es de igual aplicación a la política, en términos........

© La Razón