El país de la sospecha y lo que se ha roto |
Si algo ha terminado de confirmarse en las últimas semanas es que Bolivia ya no atraviesa únicamente una crisis política o económica. Tampoco se trata solamente de un problema de gobernabilidad o de administración estatal, lo que se ha profundizado es un deterioro mucho más complejo y difícil de reparar: la ruptura de la confianza como principio ordenador de nuestra vida democrática.
Y la gravedad del momento radica precisamente en que esa ruptura ya no se limita (como lo señala cualquier diagnóstico) a la relación entre ciudadanía y gobierno, sino que se está llevando consigo el conjunto de la sociedad, erosionando lentamente las posibilidades mínimas de cohesión colectiva, de convivencia social.
En el país de la sospecha existe una idea central: cuando ésta se convierte en reflejo automático de la vida pública, todo termina quedando en disputa. Los hechos pierden estabilidad, las palabras pierden credibilidad (vaya que nos estamos aleccionando en ello) y las instituciones dejan de ser espacios de mediación para convertirse únicamente en........