Los niños que seguimos siendo

Nadie sale intacto de la infancia. Ésta es una idea familiar para todos, porque vivimos desde hace más de 100 años en una cultura freudiana que la descubrió como una etapa que organiza la vida psíquica adulta; en la que se arma, en lenguaje lacaniano, nuestro fantasma: la posición subjetiva frente al deseo del Otro con mayúscula. Ese Otro son los padres y la niña aprende muy temprano en la vida qué quieren de ella, qué esperan, qué expectativas y traumas se le depositan.

Adam Phillips sostiene que la infancia implica una relación irremediablemente desigual. Los adultos son más grandes, más fuertes, saben cosas y ejercen un poder sobre las necesidades de los niños. A partir de esta idea, Tom Wooldridge escribió un ensayo al respecto (https://aeon.co/essays/the-power-imbalance-between-parent-and-child-leaves-a-trace) en el que explora cómo esta........

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