Por Ricardo Sánchez Serra / El Papado debe reivindicar a los templarios |
En un acontecimiento histórico, el Papa León XIV recibió en audiencia especial en el Vaticano a la Orden del Temple, representada por los voluntarios que colaboraron en el dispositivo de seguridad y asistencia a los peregrinos durante el último jubileo. Esta asociación privada de fieles laicos firmó un acuerdo con el Dicasterio para la Evangelización, comprometiéndose a proveer un servicio de voluntariado en tres de las principales basílicas de Roma. Si bien la Santa Sede reconoce oficialmente a la Orden de Malta y a la Orden del Santo Sepulcro, la presencia de los neo templarios en actividades vinculadas al Vaticano demuestra que, de alguna manera, mantienen un lazo espiritual y práctico con la Iglesia.
Desde la juventud -y en toda edad- uno se siente atraído por la valerosa e idílica acción de los cruzados. La lectura de obras como Ivanhoe, El Caballero Templario, Robin Hood o las leyendas medievales nos convencían de la justicia de aquella venerable causa: recuperar los lugares santos para el cristianismo. La toma de Jerusalén, el reino cruzado y la figura de Saladino, héroe del mundo islámico, forman parte de las ocho -o más- cruzadas papales. En ellas combatieron guerreros de distintos reinos europeos y se forjaron órdenes como los Caballeros de San Juan, San Lázaro, Santiago, los Teutónicos, los Hospitalarios (hoy Malta), la Orden del Santo Sepulcro, la Orden de Livonia y, por supuesto, la Orden del........