Reforma electoral: radicalización y mandato |
En los últimos años, las izquierdas han demostrado una notable capacidad para leer el ánimo social mexicano.
Desde finales de 2016, Morena logró convertirse en catalizador del descontento frente al establishment, al delimitar con claridad a sus adversarios: “las cúpulas del poder económico y político” y “las burocracias corruptas de los partidos”. A través del “Acuerdo político por la prosperidad del pueblo y el renacimiento de México”, integró miles de pequeñas fracciones militantes de prácticamente todos los partidos a lo largo del país en torno a la candidatura de López Obrador. Aquella articulación terminó por derrumbar el sistema transicional mexicano.
La promesa fue clara y pragmática: derribar una élite para sustituirla por otra nueva, integrada por quienes se encontraban en medio o excluidos de la antigua estructura de poder. Una renovación de élites al mando del Estado. El instrumento sería combatir la corrupción, abolir la impunidad, ejercer austeridad y establecer una “auténtica democracia” que condujera al “bienestar material” y “del alma”, a la “felicidad de todos”.
Una preocupación muy........