Se han venido actualizando las preferencias electorales; uno de los elementos encontrados anteriormente por Francisco Abundis es la sobreestimación de Morena como partido en 2021; que fue de entre 10 y 4 puntos, con un promedio de 7 por ciento.

Algunos analistas han atribuido este hecho al fuerte activismo gubernamental a través de programas sociales, donde una parte de los encuestados que reciben un programa social, temen estar siendo auditados por el propio Gobierno.

Este tipo de sobreestimaciones sucedieron durante la década pasada en las entidades federativas donde algunos gobernadores del PRI mantenían una fuerte presencia territorial y los ciudadanos se sentían observados frente al levantamiento de encuestas, lo que distorsionaba la medición de preferencias. Un efecto natural frente a una presencia robusta del Estado en la vida diaria, una especie de “autocancelación” de una parte de la opinión pública que provoca sesgos en las mediciones.

Por su parte Oraculus ha comenzado a hacer su agregado de encuestas, donde presenta por preferencia efectiva/ bruta, pero que sin embargo no distingue por tipo de metodología de levantamiento (Telefónica/en Vivienda/ Mixta); donde las encuestas que no toma en cuenta son las famosas “RoboCalls” que son utilizadas como encuestas de presión (propaganda) por los partidos políticos.

De acuerdo al agregado, desde septiembre, la contienda se ha mantenido en la misma tendencia para las presidenciables Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez; con el movimiento de Jorge Álvarez Máynez, después de que PRI y PAN bajaran de la precandidatura a Samuel García, lo que costó a Movimiento Ciudadano 5 puntos de preferencia entre noviembre y enero (pasando de 11 a 6 en promedio). Aunque al parecer, esa tendencia a la baja se ha detenido como lo muestra la reciente encuesta de El Financiero, levantada a final de enero, donde Movimiento Ciudadano regresa a tener doble dígito.

Nuevamente, pese a la tendencia positiva en los medios tradicionales para Gálvez, incentivada por una gran cantidad de plumas en su favor, apenas ha regresado al promedio que traía en agosto, con el 31 por ciento; a pesar de estos “fenómenos” que pretenden posicionarse con base en la repetición, la realidad es que las marcas que la impulsan son las que más rechazo concitan entre el electorado y parece que están topadas. Como se puede observar en el Análisis de Reputación Mediática de Actores (ARMA), de Central de Inteligencia Política que compara las tendencias en los medios de comunicación tradicionales, hoy Xóchitl es la que mayor conversación positiva genera, pero no mueve sus preferencias.

Entre las preferencias por partidos hay una dinámica distinta. Morena y el PRI vienen cayendo ligeramente desde septiembre, mientras el PAN y Movimiento Ciudadano han crecido como partidos. Parece que el decrecimiento del PRI está correlacionado con el crecimiento del PAN y el decrecimiento de Morena está más relacionado con el crecimiento de Movimiento. Por su parte las encuestas muestran que PRD y PT se han convertido en partidos que están en riesgo de perder su registro.

En el ánimo de las encuestas aún no se muestran tendencias claras, parece que éstas las comenzaremos a ver a partir del arranque de las campañas electorales. Por otra parte, las precampañas mostraron que tampoco movieron mucho, tanto Sheinbaum como Gálvez llevan mucho tiempo en el aire y tampoco han cambiado sustantivamente las tendencias, el caso de Álvarez Máynez es diferente, es el nuevo jugador, es el innovador, aún falta ver su despegue. Finalmente, está demostrado en el mundo, que las campañas y el contraste sí mueven y que a los nuevos jugadores se les debe voltear a ver.

QOSHE - ¿Cómo van las encuestas al 2024? - Rafael Solano
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¿Cómo van las encuestas al 2024?

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03.02.2024

Se han venido actualizando las preferencias electorales; uno de los elementos encontrados anteriormente por Francisco Abundis es la sobreestimación de Morena como partido en 2021; que fue de entre 10 y 4 puntos, con un promedio de 7 por ciento.

Algunos analistas han atribuido este hecho al fuerte activismo gubernamental a través de programas sociales, donde una parte de los encuestados que reciben un programa social, temen estar siendo auditados por el propio Gobierno.

Este tipo de sobreestimaciones sucedieron durante la década pasada en las entidades federativas donde algunos gobernadores del PRI mantenían una fuerte presencia territorial y los ciudadanos se sentían observados frente al levantamiento de encuestas, lo que distorsionaba la medición de preferencias. Un efecto natural frente a una presencia robusta del Estado en la vida diaria, una especie de “autocancelación” de una parte de la opinión pública........

© La Razón


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