Una guía Lezama para la historia de Cuba
La idea de que la historia de una nación puede encapsularse en la vida de sus fundadores es tan vieja como Grecia y Roma. En América Latina, mucho antes de que Carlyle o Emerson escribieran sus conocidos ejercicios biográficos o de que Sainte-Beuve diera a conocer sus retratos literarios, se escribieron caracterologías de las nuevas naciones americanas a través de perfiles heroicos de Bolívar, San Martín e Hidalgo.
En Cuba, fueron muchos los que desde las primeras décadas del siglo XX pensaron la vida de José Martí como una cifra de la historia nacional. Un joven poeta criollo, hijo de valenciano y canaria, que encabezó la última guerra de independencia de Cuba contra España y, a la vez, alertó contra el expansionismo de Estados Unidos, aunque sin dejar sugerir una relación prioritaria con el gran vecino, era un buen resumen del devenir insular.
Uno de los que de un modo más original y vehemente sostuvo que la vida de José Martí era la clave de la historia de Cuba fue el poeta católico José Lezama Lima (1910-1976). A diferencia de marxistas como Julio Antonio Mella o liberales como Jorge Mañach, Lezama no ideó un Martí ligado a alguna plataforma ideológica de la joven República cubana.
Para él Martí era un “misterio que acompañaba” a los cubanos, pero también una suerte de monarca secreto que reinaba en una “era imaginaria”, en la que Cuba alcanzaba su realización histórica como nación. En ensayos posteriores a 1959, Lezama asoció esa “era imaginaria” con la Revolución, pero en cartas, poemas y otros testimonios no dejó de expresar su malestar con el régimen que siguió a aquel cambio revolucionario.
Ahora, el escritor cubano Ernesto Hernández Busto (La Habana, 1968), exiliado desde hace décadas en Barcelona, escribe una monumental biografía de Lezama en tres tomos, exquisitamente editados por la editorial Pre-Textos en Valencia. Se trata de una ambiciosa obra en la que la vida del poeta habanero, fundador de la mítica revista Orígenes (1944-1956), autor de poemas deslumbrantes y de la novela de culto Paradiso (1966), se ofrece como guía de orientación en la historia de Cuba.
Los tres tomos de la biografía de Lezama, escritos por Hernández Busto, se dividen en fases de la vida del poeta, que son también tramos decisivos de la historia moderna de la isla. El primero abarca de 1910, año del nacimiento del poeta, a 1939, en las postrimerías de la primera República cubana, fundada en 1902. El segundo tomo se extiende de 1940, año de la refundación republicana de la isla con la brillante Constitución de ese año, a 1958, en los meses finales de la dictadura de Fulgencio Batista.
El tercer tomo de esta trilogía biográfica de Lezama Lima arrancará en 1959, año del triunfo de la Revolución, y concluirá en 1976, año de la muerte del escritor, pero también de la codificación constitucional del nuevo régimen político de la isla, de acuerdo con los cánones doctrinarios de los totalitarismos comunistas de la Unión Soviética y Europa del Este. De manera que este enorme proyecto, al que Hernández Busto ha dedicado muchos años de investigación en archivos, bibliotecas y entrevistas con familiares y amigos del poeta, es una inmersión en la vida y la obra del autor de La expresión americana (1957), pero también un fresco del turbulento acontecer insular.
En el primero de los volúmenes, Años de formación (1910-1939), el biógrafo destaca las figuras del padre del poeta, José María Lezama Rodda, ingeniero civil y teniente coronel del ejército cubano, la madre Rosa Lima Rosado, y sus hermanas Rosa y Eloísa. La infancia en escenarios militares —el padre estuvo asignado en las fortalezas de La Cabaña en La Habana y Fort Barrancas en La Florida, y el poeta nació en el cuartel Columbia—, la muerte del padre en Pensacola, la presencia de Baldomera, la nana recia, son escenas y personajes que Lezama llevó a la ficción en su novela Paradiso y que aquí son devueltos a la historia.
