La derrota de Orbán |
Durante años, Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, fue el ejemplo paradigmático del populismo de derecha en el mundo. Alrededor de su figura se construyó un régimen que muchos académicos y analistas describieron como autoritario, iliberal y hostil al pluralismo. Su derrota, el pasado 12 de abril, fue por eso mucho más que una noticia húngara: representó un alivio para la Unión Europea y, en general, para el mundo liberal.
En su juventud, Orbán fue un político liberal y anticomunista. Con el tiempo mutó en otra cosa: un nacionalista conservador que entendió antes que muchos el humor de su tiempo. Leyó el enojo con las élites, la ansiedad de amplios sectores frente a la migración, el desgaste de la corrección política y el apetito de una parte de la sociedad por un liderazgo fuerte. Sobre ese contexto construyó su régimen. Una vez en el poder, siguió el manual del populista: rediseñó las reglas para concentrar poder, cooptó instituciones y medios, limitó a las universidades, fortaleció una red empresarial afín a su proyecto y convirtió al Estado en la maquinaria de reproducción de su mayoría.
Orbán encarnó varias de las banderas de la nueva ultraderecha: una política antiinmigración........