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El oligopsonio de dólares en Bolivia

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En las últimas semanas, el precio del dólar ha vuelto a subir, aunque de forma moderada. La pregunta en las calles es siempre la misma ¿Por qué sigue aumentando el dólar si las exportaciones subieron, las reservas internacionales aumentaron y el déficit fiscal destinado a financiar importación de combustibles de contrabando ha terminado? La respuesta a este enigma no se halla en las relaciones macroeconómicas, sino que —para entender esta nueva tendencia del dólar— hay que escarbar en los fundamentos microeconómicos del mercado de divisas.

El mercado de dólares no es un mercado competitivo porque en él operan diferentes fallas que hacen que la asignación de dólares entre compradores y vendedores no sea eficiente. Una primera causa de estas fallas —que será el motivo de este articulo y se deja el resto de causas para otros escritos— es la formación de estructuras de mercado no competitivas bajo la cual pocos participantes concentran una mayor proporción del mercado, generando así un poder de mercado sobre el resto de competidores.

En el mercado de divisas boliviano, durante los últimos cuatro meses y medio, un solo banco adquirió el 37% de todos los dólares ofertados por los exportadores al sistema financiero. Si le sumamos el segundo banco con más captaciones el monto asciende al 58%, y si fueran tres los bancos, el monto sube a 72%. Quedando el restante 28% para los otros 11 bancos que se reparten a una media teórica inferior a 2,5% cada uno.

Otro hecho relevante en este mercado es la capacidad de cada banco para señalizar alzas en el tipo de cambio. Del total de posturas de compra realizado por los bancos a los exportadores, hubo un banco que concentró el 74% de los ofrecimientos de precio de compra más altos. Si a ello le sumamos las ofertas más altas por día que hizo el segundo banco con más transacciones, el porcentaje de ofertas altas sube al 85%. Es decir, dos de los tres bancos con más compras de dólares, marcaron el ritmo de la devaluación del mercado cambiario boliviano en los últimos meses.

Este comportamiento sugiere una sola cosa: el mercado de divisas actúa como un oligopsonio. Un oligopsonio es una estructura de mercado en la que coexisten pocos compradores (bancos) y muchos vendedores (exportadores) en un mercado de bienes (dólares). En Bolivia, tres bancos compran más de dos terceras partes de todas las divisas que se generan en el país y explican más del 85% de los casos de subida del tipo de cambio. Si eso es así ¿Qué pasa con el resto de bancos? Nada, simplemente se limitan a imitar el movimiento del o los primeros.

Cuando un solo banco tiene una participación tan dominante y es el que sistemáticamente anuncia los nuevos precios (es decir, el tipo de cambio), la teoría económica lo cataloga como líder de precios. El líder fija el precio de mercado, y el resto del mercado (los seguidores) se ajustan a él para no quedarse fuera del mercado (es decir, sin dólares). Empero, este ajuste no necesariamente es simétrico. Aparentemente en el mercado boliviano si un banco ofrece un tipo de cambio más bajo que el líder, se apresura a subir su tasa al día siguiente con mucha más fuerza. En cambio, si se le va por encima, la corrección es más lenta. En un contexto de escasez de dólares, ofrecer un precio más bajo significaría quedarse sin divisas, mientras que ofrecer un precio más alto no necesariamente implica un costo para el banco si luego puede venderlo a un precio mayor. Este comportamiento estratégico pareciera estar ocurriendo en el mercado de divisas boliviano.

Ahora, ¿esto significa que hay un cartel o colusión explícita? No necesariamente. La alta concentración no genera por sí misma colusión, pero sí crea las condiciones. Aunque no hay evidencia empírica robusta de una colusión generalizada no se puede descartar que el líder, aprovechando sus ventajas comparativas (de tamaño, información y relaciones institucionales) fije precios que luego son aceptados tácitamente por el resto. Eso es a lo que los economistas le llamamos coordinación tácita.

Dicho esto, es fundamental que las autoridades económicas mejoren la supervisión y transparencia del mercado cambiario para reducir estos comportamientos estratégicos, que podrían inducir conductas distorsivas y oportunismos financieros en desmedro del sistema financiero y la población en su conjunto. En cambio, un mercado más transparente reduce la capacidad de discrecionalidad del líder para anticiparse al resto y obliga a todos los bancos a competir en igualdad de condiciones.

Este análisis es parte de una investigación que recientemente publiqué en mi página https://www.facebook.com/omar.r.portillo.1/ que invito a visitar si le interesa profundizar en los números, los modelos estadísticos y las pruebas econométricas.

Una última reflexión. Cuando vea que el dólar está subiendo no solo mire las reservas internacionales o la deuda externa, sino piense en el mercado de divisas y sus actores financieros, ello le dará nociones de cómo se forma realmente el precio de nuestros dólares en Bolivia.


© La Razón