Así no se puede despegar |
Aquí estoy, en una sala de preembarque de El Alto, casi a medianoche, esperando tomar el vuelo de las 20:35. Claro, era “el vuelo de las ocho y media” cuando lo compré, hace tres semanas. Pero apenas pasaron 72 horas desde que adquirí mi pasaje, cuando me llegó un mensaje de texto, anunciando que el vuelo se retrasaba a las 22:35, sin que yo pueda hacer nada al respecto.
El día del viaje, mientras yo apuraba mis cosas para llegar tranquilo a la famosa hora previa al abordaje, recibí otro mensaje y una llamada, anunciando que el vuelo nuevamente se postergaba para las 23:35. Una vez en preembarque, la casi ininteligible voz masculina del aeropuerto nos informó que el vuelo saldría a las 00:35. Y aquí estamos, con otros 200 pasajeros, a las 00:30 y aún sin subir al avión, blanqueando los ojos de resignación y cansancio, mientras yo escribo esta columna.
–Sí Martin, pero ya todo el mundo sabe que BoA no funciona como debería. Así que una queja más… es como una astilla más a la hoguera.
–Ya, con la........