Ceuta, el espejismo y el enemigo
Veo miles de caras sonrientes de jovenes marroquíes que sueñan, ríen, aman y buscan ser amados y que, en un viaje a nado desde su país al nuestro, han cruzado la frontera con la ilusión, no de cambiar de estado sino de universo. Apenas conocen nuestro idioma, pero no les preocupa. Ahora solo quieren mirar, con sus ojos asombrados, esta tierra tan distinta de la suya, que en el fondo es la misma, pero pasada por el filtro del bienestar. Los chavales imaginan en ella un horizonte de bonanza y prosperidad para toda la vida. Pobres. No saben que, aunque una sentencia reciente del........
