Espíritu deportivo |
En un giro digno de una comedia al más puro estilo británico, el alcalde José Luis Martínez-Almeida protagonizó recientemente uno de esos momentos que separan al político encorsetado del ser humano con sentido del humor. Allí estaba, en pleno acto público, cuando una paloma —criatura profundamente democrática, pues no discrimina cabezas—, decidió hacer su aportación al debate cívico. Lejos de dramatizar o invocar comisiones de investigación, Almeida optó por lo más británico que se puede hacer en suelo madrileño: encajar el golpe con una sonrisa, una pizca de ironía y la dignidad de quien sabe que la vida, como el cricket, tiene sus reglas absurdas. Ese pequeño episodio reveló algo curioso: el llamado “espíritu deportivo”, esa virtud tan celebrada en Wimbledon y tan escasa en la política contemporánea. Porque mientras Almeida se limpiaba con resignación estoica, casi como si esperara el aplauso de John........