¿Cómo se quiere a un país?
Hace unas semanas, la celebración del Día de la Independencia del Perú coincidió con la toma de posesión de Keiko Fujimori como presidenta de la República. Muchos peruanos que vivimos en el extranjero vimos la ceremonia de juramentación y el desfile. Quizá algunos también comparamos esa celebración con la fiesta nacional del país en el que vivimos ahora; en mi caso, Alemania.
Por primera vez en muchos años, desde que dejé de vivir en el Perú, me puse a pensar en lo que significaba ese día: ¿qué es el patriotismo?, ¿soy patriota?, ¿se puede ser patriota y vivir en otro país al mismo tiempo?
Mientras reflexionaba sobre estas preguntas, le pregunté a mi marido, nacido y criado en Alemania, si se consideraba patriota. Me respondió que sentir o demostrar patriotismo era más complejo en Alemania que en el Perú.
En cierto modo, podía entender su punto de vista. Son dos contextos distintos. Alemania tiene una historia que ha dejado profundas cicatrices y que cambió para siempre la manera en que el país se relaciona con su identidad nacional. Es una nación con una concepción del patriotismo diferente de la nuestra.
En el himno nacional peruano cantamos «¡Somos libres!» con el corazón en la mano y gritamos «¡Viva el Perú!». En Alemania, las muestras públicas de orgullo nacional suelen ser más moderadas. El 3 de octubre, Día de la Unidad Alemana, rara vez he visto banderas por todas partes, gente con insignias o cintas patrióticas o grandes celebraciones acompañadas de comida tradicional. Las celebraciones colectivas de identidad y tradición más visibles que he conocido en Baviera y en otras regiones........
