El miedo y sus senderos…
La montaña tiene una virtud poco común: pone todo en perspectiva. Yo volví a comprobarlo luego de caminar más de 160 kilómetros en una retadora expedición alrededor del Mont Blanc.
El esfuerzo físico terminó siendo apenas una parte de la experiencia, donde lo verdaderamente desafiante no fueron los ascensos —muy demandantes físicamente—, sino los encuentros a los que nos somete la montaña, con uno mismo primero, y el montón de preguntas que aparecen cuando el ruido mental cotidiano se va desvaneciendo con los pasos.
El objetivo era rodear el pico más alto de Europa Occidental (4,805 metros) atravesando Francia, Italia y Suiza, en una de las rutas de senderismo más apreciadas del mundo, por la belleza de sus paisajes y la huella de sus historias.
Apenas hace ocho décadas esos mismos senderos en los valles de Saboya tenían un significado completamente distinto al que hoy atrae a miles de senderistas y alpinistas de todo el mundo.
Durante la Segunda Guerra Mundial eran rutas de supervivencia, en las que se organizaba la resistencia francesa contra la ocupación nazi.
Del lado italiano, muchos encontraron refugio en esas montañas para combatir al fascismo. Civiles perseguidos y pilotos aliados derribados, cruzaron........
