Israel: previsión de futuro

Los servicios de espionaje estadounidenses e israelíes han certificado que Irán podría disponer de armamento atómico antes del año 2030. Las autoridades islámicas de Teherán tendrían entonces capacidad para lanzar un par de bombas atómicas, seis veces superiores a la de Hiroshima, sobre territorio israelí, devastando a la entera nación judía. No se trata de una especulación periodística. Irán ha anunciado ante relevantes instituciones internacionales y de forma reiterada que está dispuesta a borrar del mapa al Estado de Israel.

Así que, como más vale prevenir que curar, el Gobierno judío, de acuerdo con su gran aliado, los Estados Unidos de América, ha decidido atacar a Irán con toda su fuerza militar. El éxito ha acompañado las primeras maniobras, con las muertes del líder Supremo, Alí Jamenei, así como una buena parte de la cúpula de mando iraní.

Las críticas han recaído sobre Donald Trump. Pero han entrado por un oído del presidente americano y han salido por el otro sin romperlo ni mancharlo. Estamos hablando de una operación militar muy amplia que ha sido preparada minuciosamente con el máximo rigor militar. Las cosas pueden torcerse, pero, en principio, la sensación que tienen los expertos es que la alianza Estados Unidos-Israel alcanzará los objetivos propuestos. Conviene no olvidar, en todo caso, que Irán es una gran nación con 90 millones de habitantes. Dispone además de sólidas Fuerzas Armadas no desdeñables.

Inútil pedir a Israel negociaciones y diplomacia. Los judíos no se juegan un menor o mayor beneficio petrolero ni otras cuestiones económicas. Se juegan la existencia. Irán ha decidido aplastar a Israel y borrarla como Estado de la escena internacional en cuanto disponga de fuerza suficiente para hacerlo. De ahí su insistencia, al margen de promesas y escaramuzas, en contar con armamento atómico. En La Araucana, nuestro Ercilla escribió: «Por la guerra la paz es conservada y la insolencia humana reprimida, por ella a veces Dios al mundo aflige, le castiga, le enmienda y le corrige».

Está claro que Israel quiere la paz. Por eso ha emprendido esta guerra, en previsión de lo que pueda deparar el futuro a un régimen fundamentalista religioso dispuesto a aniquilar la existencia de la nación judía. Resulta a muchos lamentable la ligereza con la que algunos comentaristas están tratando un asunto como éste, de tan extrema gravedad.


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