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Biología y género

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21.03.2026

Los niños empujan camiones y construyen torres, mientras las niñas mecen muñecas y charlan animadamente. Esta es una escena típica de un jardín preescolar. ¿Es esto solo el resultado de maestras y padres que imponen estereotipos? ¿O hay algo más profundo, algo que ya está ‘cableado’ antes de que el niño o la niña conozca siquiera una Barbie o un camión Tonka?

De acuerdo con décadas de evidencia científica, existen elementos sustanciales que respaldan el análisis de los roles de género. Estos no pueden considerarse únicamente como construcciones sociales o imposiciones arbitrarias del ‘patriarcado’. Factores biológicos como los cromosomas X e Y, la exposición a hormonas prenatales y las presiones evolutivas producen diferencias promedio entre hombres y mujeres en cuanto a intereses, habilidades y temperamento, influyendo en los patrones generales conocidos como roles de género. Sin embargo, la biología no actúa de manera determinista: las distribuciones normales se superponen en gran medida, existe una amplia variabilidad individual y la cultura tiene la capacidad de amplificar o atenuar dichas diferencias. Comprender estos aspectos puede contribuir al diseño de sociedades más equitativas, en lugar de generar conflictos persistentes con la naturaleza humana.

El cuerpo y las hormonas desempeñan un papel fundamental en la configuración de características más allá de la musculatura. Los hombres, por lo general, presentan mayor estatura, fuerza y niveles elevados de testosterona desde etapas prenatales. Esta hormona no solo contribuye al desarrollo físico, sino también a la organización cerebral. Por ejemplo, las niñas expuestas a niveles más altos de testosterona prenatal, como ocurre en la hiperplasia suprarrenal congénita, tienden a manifestar comportamientos asociados tradicionalmente a los niños, mostrando preferencia........

© La Razón