Auge, exceso y declive de lo Woke

El periódico The Houston Informer documentó por primera vez el término «woke» en 1924, cuando su editor C.F. Richardson aconsejó a los lectores negros que permanecieran alerta frente a los peligros de una sociedad racista. En 1938, el músico de blues Huddie Ledbetter, conocido como Lead Belly, empleó la expresión “stay woke” durante la grabación de su canción “Scottsboro Boys”, donde advertía: “I advise everybody… best stay woke, keep eyes open”, en referencia a las amenazas para los afroamericanos en Alabama. Esta grabación es la fuente sonora más citada respecto al uso contemporáneo del término como señal de alerta racial.

Por muchos años, la frase “stay woke” o simplemente “woke” fue empleada en comunidades negras conscientes de la brutalidad policial y del racismo. En la década de 2010, el término cobró un nuevo significado tras eventos como la muerte de Trayvon Martin en 2012 y especialmente el asesinato de George Floyd en 2020. Movimientos como Black Lives Matter, #MeToo y activistas contra el cambio climático llevaron el concepto al ámbito global. Hollywood, grandes empresas, universidades y una porción significativa del Partido Demócrata de EE. UU. lo hicieron propio. Lo que nació como una denuncia legítima frente a injusticias acabó convirtiéndose en un paradigma cultural y  político que llegó a dominar la escena pública. Sin embargo, en 2026 este modelo muestra claros signos de estar perdiendo fuerza.

Este fenómeno cultural no surgió de la nada. Sus raíces intelectuales son profundas. El wokismo se nutre directamente de los postmodernistas franceses como Foucault, Derrida, Lyotard, Althusser, entre otros, la ‘gran........

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