Summa supplicia

Summa suppliciaRaúl

«Era ya casi la hora sexta y las tinieblas cubrieron toda la tierra hasta la hora nona.

El sol se oscureció y el velo del templo se rasgó por medio.

Entonces Jesús, clamando con una voz potente, dijo: Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y, dicho esto, expiró» (Lucas 23.44-46).

Pero, más allá del relato evangélico, la pregunta sobre cómo se produjo la muerte en la cruz ha sido objeto de análisis desde la medicina y la historia. Lejos de interpretaciones exclusivamente teológicas, la crucifixión revela, desde una perspectiva fisiopatológica, un mecanismo de muerte tan preciso como estremecedor.

La causa principal del fallecimiento era la asfixia por agotamiento. Suspendido el cuerpo por los brazos, estos soportaban una tracción continua que fijaba la caja torácica en una posición de inspiración forzada. En tales condiciones, el aire pedía entrar en los pulmones, pero no ser expulsado con eficacia. Se instauraba así una insuficiencia respiratoria progresiva.

Para poder exhalar, el crucificado debía........

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