Entre Ceuta y el eclipse

Fue tal la apoteosis eclíptica, que no podía ser desaprovechada por el Gobierno para montar una celebración climática a lo grande, barra libre y jarana alcarreña incluidas. Falló Sánchez, que, visto el caos en las calles de Ceuta, prefirió quedarse en su Palacio de La Mareta, 1.900 metros cuadrados en una parcela de 40.000, con 10.000 de jardines, tres piscinas, lago, helipuerto y playa privada. Nada extraordinario tratándose de un militante del PSOE. Joyas aparte, dice Zapatero que en la ética socialista solo cabe «tener poco y dar mucho». Pedro es fiel a la doctrina. El palacete canario no es de su propiedad, sino que lo pagamos a escote los españoles. Y «dar mucho» también da nuestro presidente, al menos en horas de trabajo extra a los 120 agentes de élite que le protegen, a los cocineros, mayordomos,........

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