Sheinbaum y el milagrito centroamericano

Nunca en la historia contemporánea de México y Centroamérica —entendidos como una misma demarcación— habían coincidido condiciones tan favorables para un círculo virtuoso de estabilidad, seguridad, crecimiento económico y bienestar. Ni siquiera a comienzos de la década de 1990, cuando las tasas de homicidio en buena parte de la región rondaban entre 11 y 13 por cada 100 mil habitantes. Entonces, las guerras de El Salvador y Guatemala seguían activas. Su final, en 1992 y 1996, lejos de inaugurar una etapa de sosiego, dio paso a una ola de violencia que en los años siguientes llevaría a El Salvador a cifras de homicidio escandalosas, seguido después por Guatemala y Honduras —y más tarde por el propio México.

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Hoy el panorama regional muestra un giro estructural. La fuerte caída de la violencia en varios países de Centroamérica, combinada con avances recientes en seguridad en México bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum —como la reducción del 30 % de los homicidios en 2025 o la eliminación del jefe criminal “El Mencho”— invita al optimismo y abre una coyuntura inédita.

Pero tales resultados no deberían conducir a la autocomplacencia ni a un retorno tácito a la lógica de los “abrazos, no balazos”. La lucha contra el narcotráfico y las economías criminales será larga, compleja y costosa. Por eso tales éxitos deben........

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