Las calles |
El gobierno heredó el Mundial del impresentable Enrique Peña Nieto. Como diría aquél, quien en una de ésas podría entrar en la lista de los no citables, le vino “como anillo al dedo”.
En los días en los que se tomó la decisión, muy lejos estábamos de saber cuál sería el estado de las cosas a futuro en el país. Empezando por saber quién estaría gobernando, a pesar de que había suficientes indicios de que difícilmente el PRI y lo que iba quedando de él se podría mantener en el ejercicio del poder.
No hay manera de saber cuál es el mejor momento para celebrar un evento deportivo de esta envergadura. Lo que es cierto, es que se ha cruzado la variable de la inseguridad como uno de los ejes preocupantes sobre la organización del Mundial.
A esto se suma que el país está padeciendo por problemas económicos que en muchos casos le impiden crear infraestructura vial para acceder a los estadios. Todo ya anda en los terrenos de la prisa, más allá de que haya evidencias que permiten........