El juego de los “peladitos”

Raúl Orvañanos supo desde pequeño que su vida iba estar ligada al futbol. Lo vivió en su familia con sus tíos, abuelo y padre, pero entendió pronto que iba por su propia cuenta.

También sabía que en su entorno de amigas y amigos el que se dedicara al futbol no era la mejor de las formas de socializar. Orvañanos se iba a dedicar a un juego que en aquellos años calificaban como de “peladitos”.

Lejos estaba el futbol de adquirir el glamur de este siglo. Quien se dedicaba al juego en los 50, 60, y cierta etapa de los 70, sabía que el futbol se identificaba con los sectores populares y que la mayoría de los futbolistas de ahí venían.

Orvañanos corrió el riesgo. Con todo y el apoyo que podría tener en casa, una cosa era el ambiente familiar y otra meterse a los entrenamientos y batallar por la titularidad de la portería. Tuvo la gran virtud de la constancia, la cual a la fecha es parte de su forma de ser.

Es del Atlante porque fue el lugar en donde le abrieron la puerta para........

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