¿Quién podrá defendernos?
En este mundo globalizado viajar por avión ya no es un acto excepcional como el que vivíamos hace 50 años, hoy son varios millones de personas los que viajan a diario “urbe et orbi” teniendo que adaptarse a la tiranía de las líneas aéreas internacionales.
Antes, la emoción de subir por vez primera en los años 70s y 80s solo era superada por la belleza y amabilidad de las “flight hostess” que recibían al suertudo viajero con una copa de champaña o un jugo de naranja, entregándoles además un pequeño maletín de cuero con los “amenities” de rigor. Y, si el vuelo era nocturno el pasajero era arropado una delgada y abrigadora frazada de lana con los colores de la línea aérea.
Si bien el boleto parecía una chequera voluminosa por la........
