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No hay viento bueno para quien no sabe adónde va

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24.06.2026

Quienes aman el viento se denominan anemófilos (sienten anemofilia), mientras que quienes lo odian o le temen de forma extrema se les conoce como anemofóbicos o ancrofóbicos (dícese de una condición llamada anemofobia o ancrofobia).

La catgorización es fundamental si se quiere entender cómo es que Rodrigo Paz, en menos de siete meses de gestión, de tener vientos a su favor, terminó en medio de un huracán que arrasó con su eficiencia como gestión gubernamental a tiempo de mal encarar un escenario de conflictividad social – liderada por un grupo radical y delincuencial – que sumió al país en más de 51 días de bloqueo inhumano.

La población no le pidió muertos ni heridos. Le pidió resolución y autoridad. Manejo eficiente del poder que tiene como presidente de Bolivia. Hubo un diálogo improductivo hasta inocente de parte de las autoridades, quienes nunca entendieron que al frente tenían a grupos mafiosos con quienes no existe capacidad alguna de entablar una mínima conversación, por la ausencia absoluta de sentido común.

Los mecanismos constitucionales están vigentes y deben ser implementados por el bien mayor que es la democracia, los derechos al........

© La Razón