No hay viento bueno para quien no sabe adónde va
Quienes aman el viento se denominan anemófilos (sienten anemofilia), mientras que quienes lo odian o le temen de forma extrema se les conoce como anemofóbicos o ancrofóbicos (dícese de una condición llamada anemofobia o ancrofobia).
La catgorización es fundamental si se quiere entender cómo es que Rodrigo Paz, en menos de siete meses de gestión, de tener vientos a su favor, terminó en medio de un huracán que arrasó con su eficiencia como gestión gubernamental a tiempo de mal encarar un escenario de conflictividad social – liderada por un grupo radical y delincuencial – que sumió al país en más de 51 días de bloqueo inhumano.
La población no le pidió muertos ni heridos. Le pidió resolución y autoridad. Manejo eficiente del poder que tiene como presidente de Bolivia. Hubo un diálogo improductivo hasta inocente de parte de las autoridades, quienes nunca entendieron que al frente tenían a grupos mafiosos con quienes no existe capacidad alguna de entablar una mínima conversación, por la ausencia absoluta de sentido común.
Los mecanismos constitucionales están vigentes y deben ser implementados por el bien mayor que es la democracia, los derechos al........
