¿Y…Ahora qué? |
Por fin el ciclo de elecciones llegó a su término. Un espacio que reordenó candidaturas y aupó liderazgos regionales, no nacionales. Fue el velorio de unos políticos y el nacimiento de otros. El péndulo abandonó sus extremos y se acomodó en un centro que casi cae en una grisura peligrosa. No hay caudillos. Hay seguidores. Hay followers, hay me gusta, hay redes sociales. No hay consistencia. Peso político. Línea político-partidaria. Hay personajes, funámbulos; hay cáscara, no nuez.
Pero, al mismo tiempo, hay un humor social distinto. Menos espeso. Hasta podría decirse que es una especie de esperanza y reclamo al mismo tiempo de los ciudadanos que exigen acuerdos, soluciones y practicidad. Ya no ideologías – que ya están muertas – o verborragias tan propias de los políticos descontinuados. Estas imposturas son rechazadas ahora con mucho furor.
También hay cansancio y agotamiento junto a una depresión social que esconde – latente – una ira apenas controlada. Los bolivianos estamos saliendo de un cuadrilátero donde nos dejaron el rostro inflamado, los ojos reventados y el cuerpo magullado. Nos golpearon durísimo y sin que haya un árbitro de por medio, además, nos aporrearon en el suelo. Enfrentamos a verdaderos desalmados.
Ahora percibimos una vibración social diferente y muy particular. Todavía........