La educación no se gobierna con ocurrencias

La SEP volvió a hacer lo que parece haberse vuelto costumbre: anunciar decisiones de alto impacto para después recular en cuestión de días, como si se tratara de un experimento sin consecuencias. Primero, la intentona de adelantar el fin del ciclo escolar; después, la marcha atrás. En medio, millones de familias, docentes y estudiantes tratando de entender si la educación en México se define por política pública o por capricho administrativo.

El episodio no es menor. En un país que arrastra rezagos históricos en aprendizaje, donde cada día de clase cuenta, la sola idea de recortar el calendario escolar no es una solución: es un síntoma. El síntoma de un gobierno que no entiende —o no quiere entender— la gravedad del problema que tiene entre manos. Aquí no sobran días de escuela; sobra........

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