El retrete espacial |
Los seres humanos tenemos una opinión muy alta de nosotros mismos. Razones no nos faltan. Comparados con los demás seres que habitan el universo, somos admirables. Ya lo decía Sófocles en un célebre pasaje de su obra Antígona: “¡De cuantas maravillas, pueblan al mundo, la mayor es el hombre!” (aclaro aquí que no sólo los hombres son una maravilla, las mujeres también lo son, por lo que una formulación más adecuada habría de decir que el ser humano es la mayor maravilla del mundo). Sófocles afirma que ninguna otra especie ha logrado lo que nosotros: dominar las fuerzas de la naturaleza, descubrir sus secretos, construir civilizaciones. Aquello, que valía hace más de dos mil años, sigue siendo vigente ahora y mucho más.
Uno de los más grandes logros de nuestra especie —inimaginable en tiempos de Sófocles— ha sido viajar al espacio exterior. La proeza es extraordinaria. Como todos los seres vivos, nuestra existencia depende de ciertas condiciones ambientales muy delimitadas. Un tiburón no puede vivir en el desierto y un águila no puede........