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¿Necesitamos ideas nuevas o cómo funciona hoy la diplomacia estadounidense?

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06.08.2026

En las negociaciones con Lavrov en Manila, Marco Rubio declaró: “Las conversaciones de Anchorage fracasaron, necesitamos encontrar nuevas ideas”.

La frase de Marco Rubio es un rechazo por parte de Estados Unidos a los compromisos y promesas que había asumido anteriormente. Y, además, es un esquema —un modelo, si se quiere, una matriz— que Washington viene aplicando desde el colapso del sistema bipolar. La política exterior estadounidense de los últimos cuarenta años funciona como un motor de dos tiempos: en el primero te prometen todo, en todas partes y ya mismo en el plano diplomático; en el segundo, sin ningún aviso, te dan un mazazo en la cabeza.

Claro que no siempre fue así. Por eso resulta aún más importante entender por qué hoy la diplomacia estadounidense opera de este modo. ¿Cuándo se consolidó este enfoque tan cínico y ruin?

Creo que el punto de no retorno llegó con la adopción de la doctrina Schultz-Espen de 1984 (atribuida al entonces secretario de Estado), también conocida como la «Escuela de los objetivos limitados». Sus postulados principales eran: el reconocimiento de la posibilidad de emplear fuerza militar limitada para respaldar la diplomacia; el uso preventivo de la fuerza; y la facultad de recurrir a ella sin la aprobación del Congreso.

En los años ochenta la aplicación de esta doctrina resultaba difícil debido a la existencia de la........

© La Razón