Morena, pausa estratégica |
Sin duda, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta una embestida política desde Estados Unidos. No es un episodio aislado ni una reacción coyuntural: es una presión sostenida, anclada en una larga y añeja narrativa del presidente Donald Trump contra México, que ya empieza a ser leída —y aprovechada— en clave electoral.
De cara a las elecciones 2027, donde se reconfigurará el mapa político nacional, la oposición busca capitalizar esa ofensiva externa —enmarcada en la lucha contra el narcotráfico— para erosionar al oficialismo desde dentro. El objetivo —me aseguran— no es menor: debilitar, fracturar y, en el mejor de sus cálculos, descarrilar al movimiento de la 4T.
Al interior de Morena me comentan que el mensaje emitido el domingo por la nueva presidenta nacional, Ariadna Montiel, no fue retórico, sino el establecimiento de una línea de acción para blindar al partido de la corrupción y de eventuales vínculos de cuadros que aspiren a cargos de elección popular con criminales. Va en serio, pues.
Y ni cuentas tiene ahí
Sí, tras siete años de desgaste por el ejercicio del poder —en los que se ha impulsado un cambio de régimen en el país—, en Morena ven clara la necesidad de regresar a su origen ideológico. De acuerdo con liderazgos consultados por este columnista, buscarán privilegiar la fuerza popular, incluso por encima de liderazgos individuales, sin romper la unidad.
Para Montiel no habrá........