Huir de Venezuela |
José Cardona huyó de Venezuela hace casi diez años. Dejó atrás a su madre, a su hermano y la tumba de su padre. Lo hizo porque “no había de otra”, porque el régimen del dictador Nicolás Maduro -amparado en las enseñanzas de Hugo Chávez- lo orilló a vivir entre el miedo, la violencia y la falta de oportunidades. Le robaron la esperanza.
Nació en la Isla de Margarita -a unos 480 kilómetros de Caracas- hace 30 años. Se convirtió en un tipo carismático, brillante, trabajador y brutalmente honesto. Su familia tenía una pequeña panadería que les hacía muy llevadera la cotidianidad entre los turistas, la playa y las noches de un lugar mágico bañado por aguas venezolanas.
Alguna vez me platicó su andar. José se hacía amigo de todo mundo. Un día comenzaron a racionar todo, el dinero comenzó a perder valor, las personas que se quejaban eran maltratadas y hacer pan se volvió una tarea complicada, pero también lo fue tener comida sobre la mesa o entender que el barrio donde vivían se hundía en la violencia.
En la época de bonanza José le hizo no sé qué favor a un militar y se volvieron muy amigos. Se dejaron de ver. Cuando la crisis estalló, el gobierno sólo le podía vender a su mamá unos pocos kilos de harina -todo controlado por militares-, no porque no hubiera sino porque lo racionaban. Con lo que le daban apenas alcanzaba para la casa y no para vender.
José se armó de valor y cuando fue a la bodega a exigir que le vendieran más harina se encontró con aquel viejo amigo militar que estaba a cargo de la distribución de alimentos. Lo........