Otro Papa coherente con la labor histórica de la Iglesia

La visita de León XIV coincide con un proceso cada vez más acelerado de descomposición del sanchismo. Más allá de la maquinaria de propaganda de La Moncloa y la siempre fiel armada mediática del régimen, los esfuerzos por unir la figura de un hombre ejemplar y coherente con una persona sin valores que está rodeado de escándalos de corrupción resultarían hilarantes, si no fuera porque vivimos una situación extremadamente grave. El fervor que está mostrando, teniendo en cuenta el anticlericalismo ramplón y decimonónico del Gobierno socialista comunista, solo responde al interés más descarnado. El aparato mediático monclovita utiliza la visita para no tener que hablar de las cloacas, el juicio al hermano, la investigación a su mujer, la próxima sentencia sobre Ábalos y Koldo, los juicios que tendrán que afrontar o el tsunami Zapatero. A estas alturas es más que probable que el PSOE tenga que ser imputado, algo que, si fuera el PP, provocaría la caída del Gobierno, y que se vaya estrechando el círculo alrededor de Sánchez. No parece que nada sea ejemplar. Por supuesto, a la Iglesia le conviene llevarse bien y, curiosamente, a él también para intentar apropiarse de la figura del Papa.

Hay que aclarar que sus mensajes son muy coherentes, como es lógico, con la Doctrina de la Iglesia. Es bueno partir de la base de que es una obra de Dios dirigida por hombres que a veces no han sido todo lo ejemplares que cabría esperar. La realidad es que, desde las enseñanzas de Jesucristo hasta nuestros días, los valores cristianos no son de........

© La Razón