Las consecuencias de la guerra de Irán para Europa

Desde que comenzó el conflicto hemos podido escuchar conceptos como guerras ilegales, derecho internacional y una lista de opiniones contra la decisión de Estados Unidos e Israel de atacar al régimen terrorista, corrupto y dictatorial de Irán. Por lo visto, era mejor mantener la situación y no hacer nada. Durante décadas se ha intentado dialogar y negociar sin éxito con el régimen de los ayatolás. Es cierto que no se puede actuar contra todas las dictaduras que gobiernan, desgraciadamente, una gran parte del mundo. La cuestión es que existen algunas que son más peligrosas. Desde la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos ha defendido Europa de los totalitarismos y ha impedido que la Alemania Nazi y la Unión Soviética y el comunismo acabaran con las democracias. Ha sido una labor muy costosa en unos conflictos que no fueron comenzados por los estadounidenses. En lugar de mantenerse en el aislacionismo, sus dirigentes prefirieron asumir ese papel ingrato. Es bueno recordar que su gasto militar supera el billón de dólares frente a los poco más de 130.000 millones de los europeos. La OTAN es un buen ejemplo. Por supuesto, los europeos consideran que es parte del imperialismo americano, aunque es un análisis tan simple como inconsistente. Es bueno recordar la Guerra Fría y el expansionismo soviético que quería exportar las dictaduras comunistas al resto del mundo. Es algo que no les gusta que recordemos a los comunistas españoles que han sido blanqueados, aunque es bueno tener muy presente su pasado y su radicalismo. No hay que sorprenderse que sean antiestadounidenses. Una parte relevante de los países europeos ha decidido darle la espalda a Estados Unidos, aunque el gobierno socialista comunista español es el más beligerante. La respuesta de Trump debería llevar a la preocupación: «Tienen que aprender a luchar por ustedes mismos. EE. UU. no van a estar ahí para ayudarles más, del mismo modo que no estuvieron disponibles cuando los necesitamos». Hace tiempo que está en cuestión el sistema surgido de la Segunda Guerra Mundial, así como el futuro de la OTAN. La hipótesis de un repliegue estadounidense, trasladando sus bases a las zonas que más le convenga, puede tener un mayor apoyo en su opinión pública de lo que pensamos los europeos.

Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)


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