La rojosfera contra el Poder Judicial
No sé si Begoña Gómez es inocente o culpable. Es algo que deberán determinar los jueces. Hay que respetar su presunción de inocencia, como para cualquier investigado, pero es una vergüenza la permanente campaña de descalificación contra el juez instructor emprendida por la rojosfera. La armada mediática del sanchismo ha sido implacable. Con motivo del auto de procesamiento se dedicaba más tiempo a la Kitchen que a este tema. La razón era que los integrantes de la trama llamaban el «Asturiano» lo cual es de chiste teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de españoles saben que Rajoy es gallego. No he conocido a nadie que pueda ser más gallego que el expresidente del Gobierno. Con semejante tontería intentaban eclipsar los problemas judiciales de la mujer del presidente del Gobierno. Una vez más se pudo escuchar a ministros y políticos legos en Derecho arremeter contra el juez con una frivolidad infinita. Nuestro sistema judicial es muy garantista, riguroso e imparcial. Desde el sistema de acceso a las distintas instancias permiten afirmar que los inocentes no tienen que temer nada incluso si se pudiera producir cualquier error. El exceso de ruido de la rojosfera ha perjudicado a la investigada. Los constantes ataques e insultos contra el juez, dudando de su profesionalidad e independencia, son un grave precedente, porque nunca se había alcanzado estos niveles. La inocencia no la determina la izquierda política y mediática, sino el procedimiento judicial. Hasta puedo entender el nerviosismo de La Moncloa y los sanchistas, porque solo les gustan los jueces cuando van contra sus enemigos. Lo sucedido en los últimos años ha triturado la bandera de la lucha contra la corrupción y el feminismo. El espectáculo del caso mascarillas, que se juzga en el Tribunal Supremo, muestra un grado de degradación de la vida pública que será uno de los aspectos que recordaremos de la presidencia de Sánchez. Las constantes descalificaciones que han dedicado a Peinado no influirán en el devenir judicial de su mujer. Ni a favor ni en contra, porque los jueces, cabe insistir en ello, son asépticos y actúan conforme a Derecho. Es algo que no entienden los mercenarios del sanchismo y sus palmeros. Una vez más intentaron hacer méritos ante el líder, pero en realidad hicieron el ridículo con su sobreactuación.
Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
