En serena espera de un acuerdo de paz |
El mundo está pendiente del anunciado comienzo en la capital paquistaní Islamabad de la negociación bilateral entre EE. UU. e Irán sobre la apertura efectiva a una navegación «segura y libre» por el estrecho de Ormuz. Como condición previa establecida por Donald Trump para avanzar hacia un auténtico acuerdo de paz que dé por finalizada la guerra en Oriente Medio, que cumple hoy exactamente 40 días desde su comienzo, el pasado 28 de febrero. La cifra 40, referida tanto a días como a años, no es una cifra cualquiera, sino que en la exégesis bíblica tiene una destacada relevancia para indicar un tiempo concreto de espera, previo a una importante decisión. (Lo que hacemos constar, aunque no sea una acotación considerada precisamente como «políticamente correcta»). Por la esperanza de que pudiera cumplirse en este caso, evitando que se haga realidad la reiterada amenaza apocalíptica. Ya que Donald Trump ha afirmado que si esas negociaciones no avanzan, desencadenará una batalla «mayor, mejor y más fuerte que nunca». Es decir, de nuevo, otro Apocalipsis. La exclusión del Líbano del acuerdo sobre el «alto el fuego» provoca que se afirme que Netanyahu pone en grave riesgo la tregua con la decisión de continuar contra Hizbulá bombardeando intensamente el sur del país. Otra consecuencia, no económica, sino política y en especial militar, y muy relevante, afecta a la OTAN, de la que Trump amenaza con retirarse por no apoyarle en el actual conflicto, aportando la ayuda que le ha solicitado. No es una cuestión menor ese riesgo, ya que sin EE. UU. la Alianza Atlántica desaparecería tal y como es conocida desde su fundación en 1949 para hacer frente al expansionismo de la URSS en Europa. Basta para confirmarlo, observar que aporta el 69% de su financiación, con Francia aportando menos del 5%, por ejemplo. Y en cuanto a efectivos militares, tiene desplegados 80.000 en la UE, y acerca del decisivo armamento nuclear, basta decir que tiene más de 5 mil ojivas, mientras que el Reino Unido y Francia –los dos únicos países de la Alianza que lo poseen– apenas superan las 220 y las 280, respectivamente. En la negociación con Irán, la exclusión del Líbano, Ormuz y el enriquecimiento de uranio conforman una terna de asuntos que es decisiva para alcanzar el deseado acuerdo. Entre tanto, el Gobierno decide reabrir la embajada de España en Teherán, lo que nuevamente merece una dura crítica del Gobierno de Israel, de donde retiró a nuestro embajador. Acusándole por esta decisión de tener como aliado a un país que masacra a sus ciudadanos y apoya a los terroristas de Hamás, Hizbulá y los hutíes Serena espera de un acuerdo.