Ni Vini es Mandela, ni Ceuta, Sudáfrica
Siempre he sostenido que los futbolistas deben mantenerse a 1.000 kilómetros de distancia de la política. Por el perogrullesco hecho de que para eso están los políticos y porque en las aficiones hay de todo: derechistas e izquierdistas en sus más diversas variantes y mediopensionistas. Los peloteros han de dedicarse a lo suyo: pegar patadas a un balón, hacer felices a sus seguidores y ganar títulos y dinero a raudales. Punto. Cuando traspasan el umbral y hablan de la cosa pública, meten clamorosamente la pata porque su nivel de estudios suele ser igual a cero. Casos hay para dar y tomar: desde Maradona, que inexplicablemente pasó de apoyar al peronismo de derechas que representaba Menem estando en activo a loar ya retirado al asesino Fidel Castro, hasta ese mito Iríbar que se fue al carajo el mismito día en que se incorporó a la etarra Mesa Nacional de Herri Batasuna,........
