Viven entre otro mundo
«Hay acontecimientos que logran concentrar durante unos días la atención de millones de personas. Mientras eso ocurre, la dirigencia suele aprovechar ese tiempo para seguir discutiendo sus propios asuntos, muchas veces alejados de las preocupaciones cotidianas de la mayoría».
En forma paralela, el Gobierno, los gobernadores y la oposición, además de disfrutar de la Selección, están muy ocupados en sus propios asuntos, en su mundo, en su burbuja, en su caja de cristal. Unos preocupados por sus reelecciones; otros, tratando de preparar el mejor escenario posible para 2027.
Da igual de qué partido político sean. Oficialistas, opositores simulados, opositores que quieren seguir con CFK o jubilarla. Todos parecen vivir en su propio mundo.
Y entonces cabe preguntarse: ¿y la gente? La gente. El pueblo. Los nosotros. Los vemos entrando al velorio de la actualidad con pitos, matracas, papel picado y serpentinas.
La reforma política, la eliminación o suspensión de las PASO, no apunta a reducir el gasto para equipar una salita del interior o agregar una moneda más a los jubilados. Apunta, simplemente, a resolver un problema de ellos mismos.
Si se sacan o se quedan. Eso es todo.
Algunos dicen: «Yo te acompaño», y les ordenan a sus legisladores que también acompañen, a cambio de que no molesten con su propia reelección, que no les pongan un candidato taquillero enfrente o que no lo financien demasiado. Todo puede formar parte de la negociación.
También puede entrar en el paquete el compromiso de construir el puente sobre el río Trulalá, cuyos fondos previstos en los presupuestos de los últimos años terminaron gastándose en ositos de peluche para el Día del Niño y algunos caramelos, porque total, a los chicos les gustan las golosinas y con eso alcanza.
La discusión no pasa por un proyecto político. Pasa por el quantum. El que negocia puede decir que sí, ad referéndum de que alguien certifique y de que otro meta la mano en el bolsillo para que la tarasca fluya. Pero que fluya.
Es triste, pero no se trata de una cuestión ideológica. No se discute un proyecto integrador. Todo pasa por la rosca, la........
