La Meloni derrapa

Ha sorprendido la derrota de la primera ministra italiana en el referendo sobre la judicatura italiana. Era una de sus grandes apuestas y la izquierda lo vende como un primer signo de decadencia. Para nosotros es importante Giorgia Meloni porque el futuro español pasa por los acuerdos entre el PP y Vox. Ella ha demostrado que la derecha radical puede gobernar sin estridencias y con sensatez. ¿Se acabó Meloni, que se presenta a elecciones en un año, en primavera de 2027?

Primero tengo que explicarles lo del referendo, que era un intento de hacer más independiente la justicia italiana. Básicamente, se sustituía el nombramiento a dedo de los magistrados por un sorteo sobre una lista previamente aprobada. Asimismo se planteaba la creación de un órgano autónomo de control del poder judicial configurado también por sorteo. De forma un poco cínica, la izquierda ha vendido la consulta como un «intento de control del poder judicial», cuando era exactamente lo contrario.

En la votación, que suponía un cambio constitucional, han pesado tres factores. El primero, la guerra. Meloni, muy cercana a Trump, se ha distanciado del conflicto, en la línea del resto de los dirigentes europeos, pero sus oponentes exigían tanta contundencia como Pedro Sánchez. En segundo lugar, ha tenido importancia la tradicional diferencia italiana entre el norte industrial rico y el sur menos desarrollado. Las regiones del norte han votado «sí» mayoritariamente. Se trata de una ciudadanía que se siente hostigada por las investigaciones judiciales, porque los procesos acaban en absolución en un 40 por 100 de los casos, pero las personas encausadas acaban arruinadas y escarnecidas. Las regiones de Sicilia o Calabria, por el contrario, han aprovechado para ejercer el típico voto de castigo, argumentando que el Gobierno no hace «bastante» por ellos. Curiosamente, son zonas que eligen-centro derecha y tienen gobiernos de ese signo. Finalmente, los jóvenes han votado «no» por antibelicismo.

Ahora bien, ¿es el principio del final de la Meloni? Hasta el día de la votación no decían eso las encuestas. Mantenía un sólido 30 por 100, que le garantiza la mayoría en coalición con la Liga y Forza Italia, como hasta ahora. Tanto la política europea –oposición razonable a Von der Leyen– como la gestión económica le iban bien, pero la actual crisis de los carburantes le impide hacer la política de gasto público expansivo que tenía prevista para el año electoral.

Una de sus cartas para los próximos comicios es la división de la izquierda. El Partido Democrático y el populista «Cinque Stelle» andan ahora intentando cerrar una alianza que choca con el deseo de protagonismo de sus respectivos líderes. Veremos si consiguen poner en peligro a la amiga de Abascal.


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