Hoyo y libertad

Fue llamada la película de la pandemia. No vi entonces «El hoyo», pero la he vista ahora, por sabia recomendación de mi amigo y compañero, Fran Pomares, gerente de Comunicación de Atresmedia Radio.

Aunque cabe detectar un fondo liberal, el mundo que muestra Galder Gaztelu-Urrutia parece ser justo lo contrario. Es un mundo de infelices encerrados, por la fuerza o voluntariamente, en celdas de una prisión vertical, cuyos 333 niveles –demonio demediado, vamos– están unidos por una plataforma cargada de alimentos que son consumidos por los habitantes de cada piso.........

© La Razón