Colaborar y dialogar con el poder |
Siendo su esencia la coacción, el poder se legitima ocultándola. Los Estados democráticos pueden crecer como nunca con la excusa de reflejar la voluntad popular, pero el problema de esta dinámica es que también vale para ella la advertencia de Tayllerand a Napoleón: las bayonetas sirven para muchas cosas, pero no para sentarse encima de ellas.
Llega un punto en la expansión democrática del poder en el que un número significativamente elevado de sus súbditos empiezan a cuestionarse si realmente lo que sucede les conviene, y si realmente el Estado redistributivo es como pretende ser, a saber, una «justicia social» que........