Del ultimátum de La Merced a la política sin vergüenza |
El 1 de junio de 1956, Fernando Belaunde Terry tomó una bandera peruana y salió a las calles para defender un principio elemental: el derecho de los ciudadanos a elegir y ser elegidos. Las autoridades electorales de la época habían intentado impedir la inscripción de su candidatura presidencial. Belaunde pudo haber negociado, pudo haber guardado silencio o pudo haber esperado. Hizo exactamente lo contrario. Marchó hacia La Merced y desafió al poder de turno.
La historia recuerda la sangre en la frente de Belaunde. Pero lo realmente importante fue otra cosa: el sistema retrocedió. Y retrocedió porque en aquella época, incluso cuando existían abusos, arbitrariedades o decisiones injustas, las instituciones todavía tenían la capacidad de avergonzarse cuando eran descubiertas. Los funcionarios........