After de izquierdas sin DJ

Podemos, IU y Sumar ya no están invitados a la fiesta institucional. Un día hubo colas para entrar en su local; hoy sólo queda la máquina de tabaco encendida y un par de carteles ajados en la puerta. En el after de la izquierda ya no se oye la música.

Podemos llega a este amanecer con la misma alineación que prometía incendiar el mapa político hace una década y que se ha convertido en la empresa familiar de la que viven (no precisamente mal), Montero, Iglesias y Belarra, pese al fracaso de su propuesta política. Irene, la estrella del karaoke, probablemente la política más chamuscada del panorama nacional se postula a presidenta como quien se toma los culos de whisky abandonados sobre la barra; Belarra se fuma las colillas de la izquierda humeante, e Iglesias de portero no acepta que es hora de echar la persiana.

No ha pasado tanto tiempo y no han envejecido tanto los protagonistas como el relato. Se anuncia “nuevo ciclo” con los mismos tres rostros urticantes clavados en nuestras retinas.

¿Por qué nos resultan tan redomadamente repelentes? Hay muchas razones, la principal, su Ministerio de Moralidad. Logros: la criminalización del varón blanco heterosexual, la Ley Trans, la Ley solo sí es sí; y los........

© La Razón