Hay que ordeñar a los alemanes hasta el final |
Hace ya muchos años, pero muchos, vi en un periódico francés, seguramente «Le Figaro», una viñeta cabrona. Retrataba a dos pobres en el metro, con sendos carteles y las gorrillas de rigor para recoger las limosnas. El primero rezaba: «Ayuda para dar de comer a mis hijos», y en la gorra apenas había un par de monedas. El cartel del pobre de al lado, un joven negro con buena pinta, decía: «Dadme dinero para volver a África», y la gorra estaba llena hasta rebosar. Eso fue hace mucho tiempo, cuando en Europa nadie hablaba de habilitar campos de concentración en terceros países para deportar inmigrantes irregulares, el distrito de Saint Denis, en París, no era zona prohibida a la Policía ni tenía alcalde musulmán, y en España lo más suramericano que te podías encontrar era un hermano argentino o algún chileno huido de Pinochet. Tiempos que ya........