Juan Carlos I y la hipocresía nacional
Juan Carlos I abandonó España y el país se convulsionó fuertemente, alentado desde los medios de comunicación ante este comportamiento del monarca. Un reguero de indignación recorrió entonces toda la nación y algunos políticos con responsabilidades en el Gobierno aprovecharon para fustigar al monarca caído en desgracia y a la institución que encarnaba. Se habló entonces de la «huida» del Rey emérito, que solo pretendía con esta marcha eludir la acción de la justicia. Lo que sencillamente era a todas luces falso, por diversas razones. En primer lugar, Juan Carlos I no se había escapado a modo de vulgar delincuente temeroso del castigo por sus fechorías, puesto que no estaba sometido en España a ningún procedimiento penal, ni pesaba sobre él imputación alguna, ni tenía la condición de investigado en ninguna causa penal. Resultaba así una falacia sostener que el Rey emérito buscaba con su partida de España impedir el desarrollo de una iniciativa penal, que, como digo, no existió hasta que la Fiscalía abrió unas diligencias informativas. Sin embargo, esta iniciativa del Ministerio Público careció desde el primer momento de virtualidad suficiente como para poder condicionar cualquier situación procesal del Rey emérito, a quien ni tan........
