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¡Aún hay jueces en Madrid!

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06.02.2026

Cuenta la leyenda que Federico II de Prusia, muy molesto porque un molino cercano a su palacio afeaba el paisaje, envió a un emisario para que se lo comprara a su propietario para posteriormente llevar a cabo su demolición. Al regresar a palacio el enviado regio con la oferta rechazada, el emperador se dirigió al molinero, duplicando la oferta; y como éste volviera a declinar el ofrecimiento el monarca amenazó al campesino que perdería su propiedad pues firmaría un decreto expropiando el molino sin compensación alguna. El molinero se presentó entonces en el palacio real y entregó a Federico II una orden judicial que prohibía a la corona expropiar y demoler su propiedad sólo por capricho personal. Mientras el emperador leía la medida cautelar, funcionarios y cortesanos temblaban imaginando la furia que desataría el emperador contra el empecinado campesino y sobre el temerario magistrado que había osado dictar esa resolución. Pero, concluida la lectura, Federico el Grande levantó la mirada y ante el asombro de todos exclamó: «Me alegra comprobar que todavía hay jueces en Berlín».

Pues bien, esta historia sirve para explicar ese milagro que es el control del poder por parte de los jueces. Un milagro que tiene lugar todos los días ante nuestros tribunales, como........

© La Razón