Sálvese quien pueda
Arrecia la tempestad, crujen las cuadernas y el barco hace agua. La tripulación está asustada. El capitán ha dado instrucciones de resistir contra viento y marea. Pero falta poco para que alguien grite en cubierta: ¡Sálvese quien pueda! O lo que es igual: «¡Cada uno para sí mismo!». Ese fue el grito original de Chaucer en el «Canto del caballero» en 1386, mejorado luego por John Heywood en 1546: «Cada uno para sí mismo y Dios con todos». Para el capitán Sánchez, encerrado en el camarote de mando de La Moncloa, levantar el corazón a Dios es un añadido inútil. Él no cree en esas cosas.
El «caso Zapatero» ha levantado........
