El viaje anular |
Pasar el dedo por la pantalla, subiendo, subiendo, a la velocidad de siete centímetros por segundo y a la misma velocidad con la que cambian las emociones. Un gatito con sombrero de Dartagnan, un dictador con la cara cubierta por la vergüenza de no haber resistido, el obituario de un señor de la tercera edad porque no hay una cuarta y todo se divide en tres. Tres los mundos de las cosmovisiones, tres las posibilidades en las que una moneda lanzada al aire caiga, tres caras la santísima, tres, la vencida. Y sigue el dedo pasando, la boda, la mejor forma de saber si es ataque cardiaco o gases en el vientre, la máquina, que está barata pero no se sabe para qué sirve, el sujeto que no lee la información y pide indefectiblemente más información y desaparece en la nube, en la nube del poema de Tamayo. Y sigue el dedo pasando sobre la superficie pulida, uniforme, brillante, sin........